El examen final consistió en la elaboración de un menú de tres tiempos, desarrollado por los estudiantes como instancia de cierre del proceso formativo. Durante la actividad, los participantes planificaron, prepararon y presentaron una propuesta gastronómica compuesta por entrada, plato de fondo y postre, aplicando los conocimientos adquiridos a lo largo del semestre.
La evaluación permitió evidenciar el dominio técnico, la organización en cocina, el cumplimiento de las normas de higiene y manipulación de alimentos, así como la creatividad y presentación estética de los platos. Cada grupo o estudiante demostró autonomía, trabajo colaborativo y capacidad de resolución frente a los desafíos propios del servicio gastronómico, cuidando la coherencia entre sabor, textura, temperatura y presentación final.